Así convertí mi casa en un espacio más ecológico

 
Así convertí mi casa en un espacio más ecológico

 

Creo que no miento si digo que, en la actualidad, la estación seca es diferente a lo que era cuando yo era niño. Lo mismo ocurre con la estación lluviosa. Siempre que pienso en eso me acuerdo de mi abuelo, que todos los años dice “que nunca había llovido tanto”.

No podemos decir a ciencia cierta que el clima cambió, porque para eso se necesitan estudios por un periodo muy largo de tiempo. Lo que sí me atrevería a decir es que el tiempo atmosférico – o sea, las lluvias y la temperatura – sí están cambiando.

Estos cambios no tienen otra explicación que no sea el calentamiento global. Durante años, las empresas y personas vivimos con prácticas que han aumentado las emisiones de gases de invernadero que calientan el planeta.

No en vano, después de 12 días de negociación, la Conferencia de la ONU sobre Cambio Climático de 2015 logró el Acuerdo de Paris, que es una serie de compromisos que cada país participante asumió como parte de sus esfuerzos para reducir los gases de invernadero.

Más allá de lo que está haciendo cada gobierno, me parece importantísimo que cada persona empiece a tomar medidas, en sus espacios, para reducir su huella de carbono personal. Aquí hay una lista de hábitos que formé para hacer mi parte.

Aprovecho más la luz natural. Para ello, tuve que pintar algunos espacios de colores claros y mover uno que otro mueble. Esto también me ayuda a sentirme más cómodo en la casa, porque siento el espacio mucho más amplio.

También cambié las cortinas por unas que permiten un mayor paso de la luz. El truco está en no usar unas que sean demasiado gruesas. Igual, lo que hice para no sacrificar mi privacidad es que las combiné con cortinas blackout y las cierro cuando hace falta.

Ahora, tampoco es que no use bombillos. Lo que hice fue comprar unos que fueran fluorescentes compactos y consumieran menos energía. También me fijo en que no contengan una alta cantidad de mercurio.

Cuando es fin de semana y me toca lavar la ropa, me levanto temprano para darle la oportunidad de que se seque con el sol y no con una máquina secadora. No todas las casas tienen un patio amplio para esto, entonces los racks son una buena alternativa.

Cuando tengo que hacer un viaje corto, dejo el carro guardado y uso la bicicleta o camino. Estoy es muy útil cuando tengo que ir a la panadería o alguna tienda de conveniencia a comprar pocas cosas.

Además, aprovecho para usar bolsas de tela cuando sé que son pocas cosas. Al principio me daba miedo que se rompieran, pero nunca me pasó. Además, se pueden doblar para que no ocupen espacio. Siempre ando una en el bulto, por si acaso.

Cuando tengo que hacer compras mucho más grandes, uso bolsas reutilizables de otro material, que son más resistentes. Siempre intento ir con alguien más al súper para no tener que usar el carro solo para llevarme a mí y lo que vaya a comprar.

Cuando compro, prefiero ir a la feria del agricultor y lugares en los que pueda escoger qué tanto me envasan los productos. Cuando no me queda remedio, no compro nada que tenga más plástico del necesario.

Como hay muchos electrónicos que consumen energía –aunque no se estén usando– empecé a conectarlos todos a regletas para poder encenderlos y apagarlos más fácilmente. Así no hay necesidad de estar conectando y desenchufando aparatos uno por uno.

Empecé a comprar botellas y envases reutilizables para llevar mi comida al trabajo o a cualquier otro lado. No solo no estoy consumiendo plástico estereofón y demás materiales para envasar comida… tengo la oportunidad de controlar la calidad de lo que como y la forma en que se prepara.

La alimentación es todo un tema. Me puse a leer un montón de consejos y no todos me parecían adecuados ni razonables para mí. Y es importante tener eso claro: no todas las medidas son aplicables por todas las personas.

De las que pude implementar, la que más me costó fue empezar a comer menos carne. Puede sonar irrelevante, pero en realidad, la industria ganadera es una de las que produce una mayor cantidad de gases de invernadero. Cuando se consume menos, las empresas tienen que producir menos.

Hice la inversión de comprar distintos contenedores para clasificar mis residuos de manera apropiada. La parte difícil no fue esa, sino acostumbrarme a lavar cada botella, lata y tetrabrik. Además, los materiales no se pueden mezclar. Uno no puede botar un montón de papeles engrapados, por ejemplo.

Lo bueno es que hay un montón de centros de acopio que reciben los residuosy no es necesario visitarlos tan seguido. El papel se mantiene por sí mismo siempre y cuando no se moje. El plástico, el aluminio y el vidrio son resistentes y no generan molestia si se lavan apropiadamente.

Los residuos orgánicos pueden aprovecharse para hacer compostaje y usarse en distintas huertas. Yo soy el pésimo jardinero, pero hago el intento de abonar mis helechos con esto.

Poco a poco le he ido contando a mis compañeros de oficina, mis vecinos y mi familia lo que he hecho. Si veo que hay algún cambio positivo, les cuento :)