¿A vos tampoco te enseñaron a ahorrar en el cole?

 
¿A vos tampoco te enseñaron a ahorrar en el cole?

 

Hace unos días estaba en la casa de mis abuelos y escuché a mis primos menores hablar de que tenían que entregar una tarea en la que ordenaban sus finanzas para saber cuánto podían ahorrar.

Lo primero que sentí fue tranquilidad, porque esa es una habilidad necesaria. Después de pensarlo un poco, me di cuenta de que a mí nunca me hablaron de eso en el cole. ¡Y me hizo falta!

Luego lo hablé con mis compas del brete y algunos amigos de toda la vida y estaban de acuerdo conmigo. A todos nos costó unas cuantas metidas de pata aprender a ahorrar.

Yo tuve que aprender a manejar mis finanzas en la “U”, cuando tenía que distribuir mi presupuesto entre comida, material de estudio, transporte y alguna que otra salida. Las primeras veces fallé demasiado. Ya como para mitad de carrera logré ordenarme un poco más.

A veces les decía a mis papás que no me alcanzaba y me ayudaban, a cambio de una regañada. Eso sí, no todo el mundo se puede dar ese chance. Y no me encanta la idea de volver a decirles “hey, ¿me ayudan con esto?”.

Antes de independizarme comencé a ahorrar un poco. No solo para poder comprar las cosas que necesitara cuando me fuera de la casa, sino porque siempre es bueno contar con algo de plata por si ocurre algo inesperado.

Cuando uno le cuenta a la gente que quiere ahorrar, lo primero que escucha es un “diay, organícese”. Organizarse a veces no es tan fácil como parece. Además, para organizarse no existe una única receta, depende de la situación de cada persona.

Uno de los consejos más frecuentes es el de distribuir los ingresos en proporción 50 – 30 – 20. Este esquema propone que uno dedique el 50% de sus ingresos en un periodo de tiempo – digamos, un mes – a gastos fijos y necesarios. Se usa un 30% para gastos personales y se ahorra el otro 20%.

Aterricemos un poco. Supongamos que uno destina el 50% de su salario a pagar comida, transporte, recibos y cualquier otro compromiso fijo, como por ejemplo, una deuda. En esa porción del ingreso se incluyen todos los gastos que son prioridad.

En el 30% del salario que es para gastos personales uno puede incluir comer afuera en ocasiones especiales, comprarse ropa, salidas con la pareja o con amigos, regalos… todas las cosas que responden más a un interés personal.

El restante 20% se ahorra tal cual.

Hay personas que incluso sugieren que uno siempre debería ahorrar una cantidad de ingreso igual a la edad menos 20. Cuando uno tiene 25 años, puede ahorrar 5 %. Cuando uno tiene 30 años, puede ahorrar el 10 %. Cuando uno llega a la edad de 50, puede ahorrar el 30 %.

Yo en lo personal no estoy de acuerdo con ese esquema porque se basa en una economía distinta a la que tenemos que enfrentar las personas jóvenes. Esa lógica podía servirle a baby boomers y la generación X, pero no a quienes somos menores.

Otro consejo que puede ser útil es un tip que le robé a una amiga. Ella va cada cierto tiempo al banco y pone sus ahorros en un certificado de depósito a plazo. Esto es un producto financiero en el que básicamente, uno negocia con el banco (o cualquier entidad financiera que ofrezca el servicio) para entregarle una cierta cantidad de dinero durante un cierto tiempo. Cuando se acaba el tiempo, el banco devuelve la plata y los intereses ganados.

Mi amiga lo que hace es que usa los intereses parar comprare cosas que no tiene presupuestadas y vuelve a poner sus ahorros en un depósito a plazo. Me parece que es una buena idea, siempre y cuando uno no utilice todos sus ahorros.

La única desventaja es que uno no tiene ese dinero a la mano. Si ocurriera algo y necesitara esa plata, tendría que romper el compromiso con el banco para poder tener acceso a ella. Cada banco tiene sus condiciones sobre cómo es ese proceso.

Creo que hay incontables consejos que uno puede escuchar si se dedica a preguntarle a todas las personas que conoce. Eso es obvio: no todas las recomendaciones son útiles para todas las personas.

Mi mamá, por ejemplo, lleva años en que siempre guarda las monedas de 500 colones que le dan de vuelto cuando paga algo. Mi papá, cuando tiene que comprar algo nuevo, recorre varios comercios para ver si es mucha la diferencia entre unos y otros.

Hay personas que prefieren no hacer gastos cuando se sienten muy felices o muy enojadas, porque saben que van a gastar más de la cuenta. Tengo una tía que siempre desayuna un montón cuando hace las compras de la quincena, para que no le dé hambre en el súper.

Es cuestión de hablar con la gente y probar si nos sirve o no. Bueno, eso y llevar un registro claro de cuánto estamos gastando en qué. Puede ser en papel, en una hoja de cálculo o en una aplicación para el cel que sirva para eso.

El ahorro es un tema complejo, creo que voy a tener que escribir más al respecto. Por ahora, espero que estos consejos sirvan.